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Museo Nacional de Arte Decorativo

Conocé el jardín del Museo

Fue diseñado por el paisajista Achille Duchêne y recuperado en 2015; hoy, podés disfrutar de un paseo al aire libre y almorzar en la antigua casa del portero de la residencia Alvear-Errázuriz

Ubicado en Avenida del Libertador al 1900, el sitio que ocupa hoy el Museo de Arte Decorativo supo ser el Palacio de la familia Alvear-Errázuriz. Josefina de Alvear y el diplomático chileno Matías Errázuriz Ortúzar se casaron en abril de 1897 y vivieron en Francia por diez años mientras se construía su residencia. Durante su estadía en Europa aprovecharon para adquirir una valiosa colección de obras de arte europeo y oriental, que en su mayor parte integran hoy el patrimonio del Museo Nacional de Arte Decorativo.

El príncipe de los jardines

Así llamaban al paisajista Achille Duchêne, quién se encargó del diseño de los jardines del Palacio. Detalló con precisión cada centímetro del espacio, al que pensó como una prolongación del salón comedor, desde donde se puede acceder a través de unas amplias escalinatas de mármol.

Rodeada de arbustos, rosales y parterres de broderie que dibujan flores de liz, se ubica la “fuente de los cisnes”, que supo tener decenas de aves nadando en su interior y se convirtió en una de las atracciones principales para los huéspedes de la familia Alvear-Errázuriz.

Un camino de naranjos y cipreses, acompañado por un césped moldeado en rombos como azulejos naturales inspirado en el estilo francés más autóctono, conduce a una segunda fuente más pequeña: “la fuente de las tortugas”, hoy rodeada de pequeñas mesas donde disfrutar de la belleza de los jardines tomando un café.

Senderos, escalinatas, estanques y bancos, típico de los jardines clásicos franceses, forman parte de la estructura que ordenan armoniosamente todos los espacios verdes del Palacio.

Jardín bíblico

En 1918 se pusieron las primeras plantaciones siguiendo fielmente el plano elaborado en Francia. Todas las especies que componen el jardín se encuentran mencionadas en las sagradas escrituras, por lo que Matías Erraruiz lo llamaba “ mi jardín bíblico”.

El jardín está próximo a cumplir los 100 años y fue sufriendo variaciones a lo largo del siglo. En 2015, se realizó una recuperación íntegra de los espacios que rodean el palacio. En base al testimonio de los planos originales y fotografías se revivió el diseño original de Duchêne y se reparquizaron los senderos, se plantaron nuevos naranjos, cipreses y encinas. Un viejo olivo es el único ejemplar que se conserva de la época en la que habitaba la familia Alvear-Errázuriz.

Hoy, podés disfrutar de una tarde al aire libre, o de un rico almuerzo en la antigua casa del portero de la residencia, hoy convertida en restaurante.